…para alabanza de su gloria

Artículo XX De Las Últimas Cosas

Declaración
Creemos que las Escrituras enseñan que Dios tiene un programa integral respecto a los acontecimientos relacionados con las cosas últimas y su fin. Dentro de este presente siglo, entre las dos venidas de Jesucristo a la tierra, Dios está llevando a cabo dos programas distintos; el de la Iglesia, que terminará con el traslado –rapto—de todos los salvos, y el de Israel, que terminará después del traslado y de la segunda venida de Cristo. Ambos tienen pasajes descriptivos concernientes al fin de los tiempos para sus respectivos programas. Hay referencia a “los postreros tiempos” para la Iglesia (1ª. Pedro 1:20; Judas 18), y al “tiempo postrero” para la Iglesia (1ª. Pedro 1:5; 1ª. Juan 2:18). Hay asimismo una referencia a “los postreros días” para Israel (Daniel 10:14; Deuteronomio 4:30) y para la iglesia (1ª. Timoteo 4:1). La Escritura se refiere a los “postreros días” para Israel (Isaías 2:2; Miqueas 4:1; Hechos 2:17), y también para la Iglesia (2ª. Timoteo 3:1; Hebreos 1:2). Las referencias al programa de Dios para Israel no deben ser usadas para referirse al programa de Dios para la Iglesia. Creemos que un bosquejo sencillo de los eventos escatológicos –por lo que toca a los creyentes—contemplaría el rapto de los santos como el más inmediato e inminente (1). Mientras los santos arrebatados se presentan ante el Tribunal de Cristo en el cielo (2), para después participar en las Bodas del Cordero (3), en la tierra se desatará la Gran Tribulación (4). Que la Segunda Venida de Cristo a la tierra con sus santos (5), también llamada la Revelación, pondrá fin a la Gran Tribulación al librarse la batalla de Armagedón (6), atando a Satanás (7) y dando paso a la instauración del Reinado Milenial (8), al final del cual Satanás será suelto por un poco de tiempo para engañar a las naciones (9). Pasado lo anterior habrá una segunda resurrección (10) y tendrá lugar el Juicio del Gran Trono Blanco (11), cuando la muerte y el infierno serán arrojados al lago de fuego (12), para entrar así a la eternidad con nuestro Dios (13).

(1) 1ª. Tesalonicenses 4:17; Juan 14:2-3; Hechos 1:11; 1ª. Corintios 15:51-52; Filipenses 3:20; Colosenses 3:4; 1ª. Tes. 1:10.
(2) 2ª. Corintios 5:10; 1ª. Corintios 3:9-15; Romanos 14:10
(3) Mateo 22:2-10; 25:10; Lucas 14:15-24; Apocalípsis 19:7-8 y 21:1, 22:7; Juan 3:29; 2ª. Corintios 11:2; Efesios 5:25-33
(4) Daniel 12:1; Mateo 24:21-22; Lucas 21:25-26; 1ª. Tesalonicenses 5:3; Apocalípsis 3:10; 6:15-17; Deuteronomio 4:30-31; Isaías 2:19; 24:1, 3, 6, 19-21; 26:20-21; Jeremías 30:7; Daniel 9:27; Joel 1:15; 2:1-2
(5) Col. 3:4; 1ª. Tes. 3:13; 2ª. Tes. 1:7-10; Judas 14-15; Hechos 1:11; Zac. 14:4; Mateo 24:30
(6) Zacarías 14:3; Apocalípsis 16:14; 17:14; 19:11-21; 20:1-3
(7) Apocalípsis 20:1-3
(8) Apocalípsis 20:1-6
(9) Apocalípsis 20:3, 7-8
(10) Juan 5:28-29; Daniel 12:2-3; Apocalípsis 20:5-6 y 11-13
(11) Apocalípsis 20:11-15
(12) Apocalípsis 20:14
(13) Juan 14:3; 17:24; Colosenses 3:4; 1ª. Tes. 4:16-17; 1ª. Juan 3:2; Apocalípsis 21:3.